Un joven matrimonio muere fulminado por un rayo en Peñalsordo

Materia:

Peñalsordo

Resumen:

La fatalidad se cebó ayer con la localidad de Peñalsordo. Dos vecinos de esta población pacense de apenas 1.400 habitantes, Francisco Paz Rodríguez, de 35 años de edad, y su esposa, Herminia Díaz García, de 36 años, morían fulminados tras alcanzarles un rayo a las afueras del pueblo, en el campo. El suceso tuvo lugar en torno a las 7,30 de la mañana en la finca propiedad del matrimonio, situada en el paraje conocido como "Posagil", a unos diez kilómetros de la localidad, y ya en el término municipal de la vecina población de Zarzacapilla. A este lugar acudía la pareja cada mañana a ordeñar el ganado y, según la época del año que se tratase, también iban a realizar labores de cuidado de sus olivos. Peñalsordo, en el extremo Este de la provincia de Badajoz, se encuentra en una zona que ayer fue sacudida por una fuerte tormenta seca, pero con abundante aparato eléctrico. Uno de los rayos acabó con la vida de este joven matrimonio cuando saneaban uno de los olivos de su finca, eliminando lo que popularmente se conoce como "zarperas" o pequeños brotes silvestres del árbol. Cuando ocurrió la tragedia, el padre de Francisco se encontraba en el interior de un establo atendiendo a los animales. Fue él quien descubrió los cadáveres de los dos fallecidos, su hijo y su nuera, en el exterior, a pie de un olivo. Pasadas las 9.30 de la mañana, la noticia llegó al pueblo. Francisco Paz Rodríguez y Herminia Díaz García dejan huérfanos a dos hijos pequeños, un varón de 8 años de edad y una pequeña de 5, circunstancia que agrava aún más el dolor de los vecinos y familiares del matrimonio. Francisco era del propio Peñalsordo, mientras que Herminia era originaria de la localidad cordobesa de El Viso. Al mediodía, el juez de instrucción de Castuera ordenó el levantamiento de los cadáveres, que fueron conducidos al Hospital Comarcal Don Benito-Villanueva para la realización de la autopsia. Era un día cualquiera para Francisco Paz y su esposa. Como de costumbre, habían dejado a sus hijos pequeños en casa, en Peñalsordo. Como otra mañana cualquiera cogieron su coche y se dirigieron a su finca de "Posagil", una pequeña explotación ganadera y con algunos olivos. Está a unos diez kilómetros del pueblo, una zona de muy difícil acceso para quienes no conocen el territorio. Tras recorrer una mitad del trayecto en asfalto muy deteriorado, se toma un camino solo apto para todoterrenos. Una cerca metálica divide el camino de la finca del matrimonio donde se divisan unos olivos y una casa en la que la pareja y su familia pasaban muchos días no solo de trabajo, sino de descanso y disfrute. Lo que parecía una mañana cualquiera se tornó en tragedia. Después de ordeñar bien temprano a sus cabras, Francisco y Herminia se dispusieron a hacer otras tareas propias de su finca, como desbrozar los olivos. Para entonces, una tormenta «con apenas cuatro gotas», como manifestó uno de los vecinos, pero con abundante repertorio eléctrico, azotó el lugar. Uno de los rayos acabó con la vida de la joven pareja. Cuerpos El padre de Francisco halló los cuerpos de ambos. Víctima de los nervios, dio la voz de alarma hasta que se personaron en la finca agentes de la Guardia Civil y el juez de Castuera, que ordenó el levantamiento de los cadáveres y su traslado al Hospital Don Benito-Villanueva para la realización de la autopsia, que estaba prevista para primera hora de esta mañana. La noticia se fue extendiendo con cuentagotas a los vecinos de Peñalsordo. "Posagil" se encuentra algo lejos, en pleno campo, y hasta las 9,30 de la mañana no se enteraron los primeros. Poco después, ya se sabía la tragedia casi en toda la localidad, desde el bar La Paloma, hasta la carnicería de Mari Carmen, en plena Plaza de España. Allí se encuentra también el Ayuntamiento, donde no daban crédito a lo ocurrido. A media mañana, el alcalde, Juan Antonio Serrano, no paraba de atender llamadas interesándose por lo ocurrido. Cuando doblaron las campanas, todo Peñalsordo estaba ya enterado. En los pueblos extremeños todo el mundo tiene un mote y Francisco, el de "Los Pijotas", como se conocía popularmente a su familia, y su esposa, habían muerto al alcanzarles un rayo. El domicilio familiar, situado en la calle Espronceda, o calle Jatillo, como es popularmente conocida esta calle, era ayer un lugar de profundo lamento por lo sucedido. La tragedia en el pueblo era tremenda. Peñalsordo

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