Discapacitados aunque sobradamente capacitados

Resumen:

Decenas de personas con discapacidad ejercen diariamente, y desde hace años, distintos trabajos en las administraciones locales de la región. Han sabido sobreponerse a minusvalías congénitas o derivadas de accidentes laborales y de tráfico. Están ahí y forman parte de nuestra vida. Ponen la mejor de sus sonrisas y ellos saben que se sienten queridos. Nos ayudan a compulsar una fotocopia y a comprender ese recibo que no entendemos. En algunos casos son esas voces atentas, ajenas a sus propias dificultades diarias, que nos responden al teléfono. Aunque no se consideran víctimas, algunos sí son víctimas de los caprichos de las indescifrables combinaciones de la genética y otros son víctimas de alguna mala pasada de la vida, de un revés en la carretera o de un accidente laboral, por ejemplo. Por unas u otras causas padecen algún tipo de discapacidad. No obstante, y con gran fortaleza, han sabido sobreponerse a duras circunstancias. No se dieron por vencidos y un buen día se plantearon trabajar en la administración municipal, superaron las pruebas pertinentes y ejercen la loable labor de servir a los demás. Lejos de frivolizar, sino de resumir una realidad, si aplicamos aquel conocido lema publicitario referido a los jóvenes, en este caso podríamos hablar de Discapacitados aunque sobradamente capacitados. Una de las administraciones locales de Extremadura que cuenta con más empleados discapacitados en proporción a su número de habitantes es Quintana de la Serena. Ahí trabaja Diego Pablo, de 44 años. En febrero cumplirá veinte años de servicio en el Ayuntamiento de la ciudad del granito. Padece la amputación congénita del miembro inferior derecho. Ejerce de auxiliar administrativo. "Me ocupo del catastro y del registro municipal. Con anterioridad trabajé de ordenanza en el hogar del pensionista e incluso emigré a Barcelona, donde desempeñé labores de contabilidad en una factoría de la firma Benetton. Fue hace más de veinte años y por aquel entonces había mucho paro". Este apasionado de los "Rolling Stone" se siente «muy contento» con su trabajo. "Me considero uno más", subraya. Al igual que Diego Pablo, Enrique Tena entró a trabajar en el Ayuntamiento de Quintana de la Serena a mediados de la década de los 80. Tiene en la actualidad 50 años y lleva media vida como empleado municipal. Enrique padece un trastorno del crecimiento: "enanismo", define él mismo sin complejos. El trabajo en la administración local de Quintana le ha recompensado después de varios años buscando una oportunidad laboral. Es una de las personas más populares de esta localidad. Se encarga del servicio de recaudación municipal. "En los primeros años me pateaba el pueblo, puerta a puerta, con frío o con calor, cobrando los recibos de la contribución", manifiesta. Gracias a la informatización del servicio, ahora atiende a los vecinos en su despacho del Ayuntamiento. Enrique, cuya pasión es el fútbol, y más concretamente el Real Madrid, también se encarga de la centralita municipal. A José Antonio Parejo, ordenanza municipal, también le apasiona el Real Madrid. Tiene 24 años y trabaja desde 2003 en el Ayuntamiento de Trujillo. Con gran eficacia, y pese a tener síndrome de down, se encarga del correo, distribuir la documentación en el Consistorio y atender amablemente a los vecinos. Al lado de la estatua del conquistador Pedro de Valdivia está el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena, la segunda casa de Francisco Javier Morcillo Román, de 40 años de edad. "Javi", como le conocen todos, se incorporó a este consistorio en 1989 como telefonista. En estos 17 años ha hecho de todo. Su principal labor en la actualidad es la de notificador. Con apenas 18 años de edad sufrió un accidente laboral en una fábrica de ladrillos y tuvieron que amputarle la mano derecha. "Como podrás imaginar -comenta- tuve muchas dificultades para encontrar empleo; me preparé oposiciones y por fin pude entrar a trabajar en el Ayuntamiento". Javi no solamente se sobrepone a su discapacidad en su trabajo, sino en su tiempo libre, ya que disfruta parte de su tiempo de ocio llevando a cabo manualidades. "Ahora estoy restaurando un viejo baúl de madera", añade. Casi con la misma edad que Javi, un accidente laboral también truncó parte de las ilusiones juveniles de Julián Rey Menjiba, conserje del Ayuntamiento de Castuera. Julián trabajaba en la construcción y se cayó de un andamio cuando tenía 19 años. Sufre una minusvalía del 48 por ciento. El accidente le produjo dificultades de movilidad en su brazo derecho. En diciembre hará veinte años de dedicación laboral al Consistorio. Durante la mañana es la cara amable que aparece detrás del cartel de información en el Ayuntamiento de Castuera y en sus ratos de ocio disfruta cultivando hortalizas en su parcela. Antonio Sánchez es compañero de Julián y notificador municipal desde 1983. Perdió la mano izquierda en 1978 al pillarse en una máquina del matadero donde trabajaba. Tenía solamente 19 años. Ahora disfruta con su empleo y con el senderismo en sus ratos libres.

Notas:

Contiene 3 fotografías, dónde aparece la imagen de algunos de los discapacitados trabajando en admnistración de la comarca de la Serena.

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